miércoles, febrero 16, 2011

LA VACUNA CONTRA LA TUBERCULOSIS


Nocard

El gran pianista y compositor Frederic Chopin murió de tisis a mediados del siglo XIX, cosa por lo demás bien vista en aquella época. La tisis, o tuberculosis, les daba a las víctimas esas palidez y delgadez muy adecuada para los movimientos románticos en boga. Los héroes o heroínas de las novelas, óperas u otras obras dramáticas, como La Dama de las Camelias, también padecían de tisis. No muy romántico es, en todo caso, el espectáculo de un ser humano abrumado por la tos, expectorando grandes cantidades de sangre mientras muere por insuficiencia respiratoria.


Calmette et Guérrin

 La tuberculosis, provocada por el bacilo de Koch, gracias a la efectividad de los antibióticos y las vacunas, se pensaba en retirada en el mundo. Desgraciadamente la dura realidad es que no piensa abandonarnos, y asistimos a un repunte de esta enfermedad en los últimos decenios.
La vacuna contra la tuberculosis comenzó a desarrollarse en 1902 cuando Nocard en Francia aisló la bacteria, que fue atenuada más tarde por Calmette y Guérrin, comenzádose su utilización en 1921. Se denomina BCG, “bacilo de Calmette y Guérin”, en honor a estos investigadores. En Chile se comenzó con la vacunación masiva en 1949. Si bien los resultados de algunas investigaciones puntuales dieron lugar a diversas polémicas, una gran mayoría de ellas asigna un importante papel de la BCG en la disminución de la meningitis tuberculosa infantil, e igualmente en las formas más graves y agresivas de la tuberculosis pulmonar, como la tuberculosis miliar. Hoy la Organización Mundial de la Salud recomienda mantener y reforzar la vacunación BCG infantil.

Modo de contagio


La vacunación BCG es, entonces, la inoculación de una cierta cantidad de bacilos vivos atenuados, capaces solo de producir una mini enfermedad a nivel local, pero desencadena una respuesta defensiva del organismo que nos protege contra el verdadero “malo de la película”, el bacilo de Koch en su estado natural.





Vacunación BCG
Se coloca en el hombro de los recién nacidos, y al cabo de algunos días o semanas se produce el “brote”, con la aparición de un aumento de volumen pequeño que termina (no siempre) por abrirse y supurar.
A veces se observan grandes cantidades de pus y por varias semanas, cosa que naturalmente alarma a los padres, pero todo ello es normal: tanto el que presenta solo un “porotito” como el que supura quedan igualmente bien vacunados. Hay que recalcar que al niño no le molesta ni le duele esta inflamación local, y si supura mucho basta con colocarle una gasita limpia. Excepcionalmente puede inflamarse también un ganglio cercano al sitio de vacunación, pero ello tampoco molesta y no debe constituir motivo de alarma.
La vacunación se repite en Chile durante el primer año de la educación escolar.
Tuberculosis miliar

Brote de BCG



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