Posteriormente, en 1886, Louis Pasteur desempeñó un importante papel en la demostración del origen de las enfermedades infecciosas y su forma de protección.
La viruela era una enfermedad muy grave, que dejaba feas cicatrices y, lo que es peor, de una altísima mortalidad. Traída a Magallanes por los colonizadores, tuvo su cuota de responsabilidad en el exterminio de la población indígena. Tal fue el caso del cacique Mulato y toda su familia, quienes murieron por esta plaga. Los mayorcitos conservamos en el brazo la cicatriz de la vacuna antivariólica, que nos ponían en la escuela con una plumilla semejante a las que se usaba para escribir con tinta. Era la famosa “vacuna internacional”, obligatoria para los que salían del país.
Muchas veces a las niñas les ponían la vacuna en el muslo, para no lucir en el brazo tan fea cosa. Con el advenimiento de la minifalda y los trajes de baño cada vez más minúsculos, ya no se supo dónde vacunarlas (recuerdo a un humorista que decía que había que vacunarlas debajo de la lengua). Afortunadamente el problema se solucionó en 1979, cuando la viruela fue declarada erradicada de la faz de la tierra y la vacunación se suspendió. Se dice que se conservan algunas cepas en laboratorios de investigación y es de esperar que no se escapen, puesto que de ser así, las consecuencias serían funestas para una humanidad no vacunada.
En la actualidad la vacunación contra distintas enfermedades evita alrededor de de tres millones de muertes infantiles por año en el mundo. Por otra parte, mueren dos millones de niños al año, debido a que forman parte de un 20 % todavía no inmunizado con las vacunas actuales.La poliomielitis se ha erradicado de las Américas, y se avanza a pasos agigantados en la erradicación del sarampión. De ambas enfermedades y sus vacunas escribiré en otras entradas.
En general, y para no complicar la explicación, se puede decir que hay tres tipos de vacunas. Unas son las que consisten en fragmentos de los microorganismos responsables de producir la enfermedad. Como el microbio no está vivo, no se puede reproducir en el organismo humano, pero sus fragmentos son capaces de inducir una respuesta defensiva, de tal modo que cuando ataque la verdadera enfermedad, ésta será rechazada. Las segundas son vacunas con microorganismos vivos pero atenuados, es decir, que pueden reproducirse en pequeñísima escala, tanto que no pueden reproducir la enfermedad pero sí una respuesta defensiva. Por último están las vacunas con microorganismos completos pero inactivados.Todas son el resultado de muchos años de investigación, de dedicación y esfuerzo de miles de científicos en todo el mundo, y del apoyo económico tanto de los gobiernos como de fundaciones privadas.



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